La industria minera fue un elemento muy importante en el curso de la historia de Cerdeña. La parte suroeste presenta varios pozos y minas descuidados y vacíos que indican las huellas de lo que un tiempo fue un sector lustre.
Se han encontrado pruebas que los minerales de la isla empezaron a ser explotados ya en el Vl milenio a.C. En los siglos sucesivos romanos y pisanos se beneficiaron del plomo y de la plata.
Sin embargo, fue durante la segunda mitad del siglo XIX que las minas alcanzaron su máxima productividad. En 1840 una ley promovida por los Saboya concedió al Estado el control sobre todo los recursos de la tierra. La continua petición de materias primas, para aumentar la expansión de las industrial de toda Europa, produjo un incremento de las explotaciones en la isla.
Las consecuencias de todas esas exportaciones al interior de Cerdeña permitieron la creación de nuevas ciudades, la difusión de la electricidad, la realización de centros de enseñanza y hospitales.
Todavía la vida de los mineros seguía siendo muy difícil, a causa de las duras condiciones laborales. Se sublevaron muchas revueltas y huelgas; tras la llegada de la Primera Guerra Mundial el movimiento socialista quiso ayudar a elevar y proteger la posición de los mineros de la isla, pero sin obtener mucho éxito.
TIEMPOS DE FASCISMO:
Cuando se produjo la caída de Wall Street en 1929, la actividad minera sarda alcanzó su apogeo con la llegada de los fascistas al mando.
En 1938 crearon en el suroeste de la isla la ciudad de Carbonia, para ofrecer un hogar a los mineros de carbón de Sirai-Serbariu.
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